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?Educación Ambiental y Desarrollo Humano"

Enviado por Neil Mike López Monsalve el 11/10/2007 a las 12:20 AM

 Autor: Ing. Mg. Neil Mike López Monsalve

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INTRODUCCION La educación tiene como fines esenciales el pleno desarrollo de la personalidad humana, incluyendo de modo preeminente su formación moral, de manera que el proceso y la acción educativa les permita ir asumiendo de modo crítico, reflexivo y progresivo el ejercicio auténtico de la libertad, de sus derechos y de sus deberes individuales y sociales en un clima de respeto, discernimiento crítico y tolerancia positiva hacia otras posturas morales, políticas y religiosas diferentes a las de su cultura original.

Aunque puede estimarse, no sin fundamento, que la educación moral es inherente a todas las áreas de conocimiento y es una tarea encomendada a toda la comunidad educativa, es necesario advertir que la reflexión ética, de carácter estrictamente filosófico, es indispensable en la educación moral transmitida a lo largo de toda la enseñanza.

Además la ética constituye una materia propia, autónoma, de carácter filosófico aunque en permanente contacto y diálogo con las aportaciones conceptuales de otras áreas del conocimiento y de la cultura.

La ética debe ser patrimonio común y debe contribuir a formar ciudadanos responsables, honestos, críticos, abiertos, tolerantes; es decir, que sepan fundamentar racionalmente sus convicciones morales y aprendan a colaborar con otras personal y a tolerar de modo positivo, es decir, valorar y respetar las diferentes posiciones religiosas, morales o políticas en lo que tienen el enriquecimiento de la cultura humana y de aceptación de las limitaciones de la razón humana. Esa dimensión cívica de la enseñanza de la ética es muy importante en el contexto del actual sistema educativo y de la sociedad en que vivimos.

2. UNA EDUCACIÓN ÉTICA Y MORAL 

Dentro de la ética tenemos la postura antropocéntrica teniendo dos planteamientos, el primero el duro fuerte que se refiere a lo que lo humano sólo tiene valor, justificando la dominación del mundo, el exterminio de las especies y destrucción de la biosfera, basándose más que nada en la noción de progreso y desarrollo de la industrialización. También se habla de un antropocentrismo débil, donde se tienen en cuenta y se preservan otras formas de vida por tener un valor para el ser humano, en este sentido la vida no tiene valor intrínseco, se valora por su utilidad sustentada en las base éticas para el desarrollo humano. 

Se puede mencionar también una ética discursiva, donde el autor Cortina A. (1990), plantea el consenso a través del lenguaje teniendo presente los principios éticos universales y normas socialmente consensuadas. Es decir es posible  tomar decisiones  con base  en consenso y hablar de una solidaridad diacrónica. En este tipo de ética se encuentra la ética de mínimos,  donde se reorientan o restablecen las relaciones hombre naturaleza basándose en principios universales, lo que involucra conceptos subjetivos, a lo referido con lo que es buenas razones, a lo que es crueldad y análogos de sujetos.

Otra postura ética Biocéntrica/Egocéntrica holística, donde toda forma de vida y ecosistemas tienen valor intrínseco y donde el hombre tiene iguales derechos y atributos morales. Aquí se asume el consumo sostenible y todo lo que es la justicia social, asumiendo un cambio de orden global lo que implica lo que es la responsabilidad humana, la definición de necesidades básicas y reducción sustancial de la población.

De todo lo anterior es necesario conocer los valores de la realidad social en la que se está inserto pero no necesariamente basarse en ellos para poder construir una Educación Ambiental que se anticipe a las reacciones de la Sociedad. Independientemente del sistema ético elegido, es fundamental establecer valores y contravalores para realizar una elección de contenidos y estrategias metodológicas y reponder por ejemplo preguntas como el ¿Qué es Crueldad?

Ahora cuando hablamos el tema de la pedagogía social versus la educación ambiental tenemos visiones como el de campos pedagógicamente separados, donde por un lado la educación ambiental esta a favor y para la naturaleza, planteando que la educación ambiental no es un tema de ecología, si no más bien el medio ambiente es un destinatario de la educación ambiental es decir un beneficiario. En otro aspecto la educación no es antropológica dando un sentido global y no un sentido local.

La visión transdiciplinar, esta dirigida a transformar relaciones humanas con la Biosfera, lo que exige la existencia de cambios en las relaciones humanas y cambios sociales incluyendo las problemáticas que tiene la educación ambiental que son de tipo social. A partir entonces, de una reconstrucción y acción colectiva se podrá establecer una educación para el desarrollo sostenible.

Existe la visión de la educación ambiental como dimensión de la pedagogía social, desarrollando competencias individuales y colectivas determinar acciones como la calidad de vida versus la calidad ambiental, que permite analizar tipos de consumo.

Es necesaria una educación comunitaria, que es fundamental para las descripciones de “Sociedad Sustentables”, Castells (1998, II: 141) dice “la Movilización de las Comunidades locales en defensa de su espacio, contra la intrusión de los usos más indeseables, constituye la forma de acción ecologista de desarrollo más rápido y la que quizás enlaza de forma más directa las preocupaciones inmediatas de la gente con los temas más amplios del deterioro ambiental” (ejemplo caso del Vertedero de Vilcún).

También Giroux (1997: 36) plantea, “educar a la gente en el sentido gramsciano de gobernar como agentes que pueden ubicarse a si mismos en la historia, al tiempo que determinen el presente como parte de un discurso y una práctica que permita que la gente imagine y desee más allá de las limitaciones y prácticas existentes en la sociedad”.  Permitiendo una nueva jerarquización de la escala de Valores: incluyendo aspecto como la participación, apertura, cambio y Flexibilidad.

Se puede visualizar que educación Ambiental y desarrollo sostenible propician prácticas plurales dando alternativas como el  desarrollo comunitario Local, el fortalecimiento de la Sociedad Civil y la acción social y educativa como proceso de democracia cultural.

Tábara, 1999: 132 dice “es precisamente en la esfera local donde conceptos tan abstractos como el de sostenibilidad pueden tomar un significado real y adaptado a las condiciones de cada contexto social”. Además Caride & Meira , (1991: 241) explican “hoy podemos explicitar claramente la opción por la equidad como principio y la democracia como marco idóneo de la educación ambiental”, naciendo una pregunta propia es la educación ambiental posible en países con otro sistema político y social. En este contexto surge un modelo de Desarrollo Comunitario, con la Educación logrando:

- Promover el encuentro de las Comunidades locales consigo mismas

- Responsabilizar y comprometer a las comunidades locales en los procesos de cambio y transformación social todo los referido a voluntad de participación.

- Afirmar en cada persona su protagonismo como sujeto y agente de los procesos de cambio social.

Se trata de implicar a cada sujeto en la defensa de su entorno natural y cultural, contribuyendo tanto a la promoción de identidades como a la redefinición de las autonomías locales. Teniendo estricto respeto a los derechos humanos y a la irrenunciable aspiración a que se mejore progresivamente la calidad de vida.

Las implicaciones de está posición, es crear un  ambiente como principio ético, donde la naturaleza se tome como patrimonio cultural y no continuamente como un recurso económico. Todo lo antes dicho basado en la sostenibilidad de producción y distribución bien manejada  de recursos y riqueza. Lo que genera que una educación ambiental comunitaria: práctica pedagógica y social que hace suyos los compromisos de avanzar comunitaria y ecológicamente hacia una sociedad sustentable.

Implícita en la propia definición de desarrollo sostenible esta la concepción moral y la actitud ética desde la que fomentar los valores de la sostenibilidad. La ética de la sostenibilidad es más que una ética ecológica; es una ética abarcadora de los diferentes ámbitos de interacción entre los seres humanos, entre éstos y la sociedad y sus instituciones, y también de su interacción con el conjunto de sistemas bióticos y abióticos, tanto desde una óptica intra-generacional, como desde una óptica inter-generacional. Pero es una ética por construir, cuyo proceso de fundamentación esta siendo objeto de debate desde la última década. El cambio de óptica que implica las nuevas consideraciones centradas en la sostenibilidad del desarrollo exigen una modificación de los modelos axiológicos tradicionales en los que se basan las relaciones entre el ser humano y el medio, y en los que la repercusión de las acciones humanas sobre el medio no forma parte del ámbito de significación ética. En este proceso de cambio el centro de reflexión esta siendo confrontadamente bi-polar: entre posturas defensoras de planteamientos antropocéntricos y enfoques éticos biocentristas.

Frente a un antropocentrismo tecnocrático de origen Cartesiano (Descartes, R.1979: 117) e "ilustrado" que considera la naturaleza y al resto de los seres vivos como objetos creados para nuestro dominio y como medio para la conquista de un saber que se desarrolla y concreta en formas e instrumentos técnicos de intervención, se ha desarrollado una ecoética antropocentrica, de tradición Kantiana que, aunque afianza el antropocentrismo, trata de poner límites éticos a la arbitrariedad del mismo; pero desde una racionalidad instrumental, los límites se sitúan en el mantenimiento de la propia integridad humana (Kant, I. 1988: 287) de modo que los deberes para con los demás seres vivos y la naturaleza devienen realmente en deberes indirectos hacia la humanidad; la naturaleza no tiene un valor intrínseco; sólo el ser humano es fin en sí mismo y sujeto de derecho; pero que no lo puede aprovechar "sin razón" para atentar contra el resto de seres vivos y el medio. Su traducción al momento actual parte de una perspectiva ecológica de compromiso frente a la problemática ambiental considerando que las acciones humanas sobre el medio, en el medio y a través del medio tienen que incluir una evidente significación ética; desde el punto de vista moral y práctico implica la creación de una conciencia colectiva de responsabilidad para con el patrimonio global de la humanidad que propicie el respeto y la protección del medio ambiente en su equilibrio y en su complejidad poniendo límites en su instrumentalización, porque es el medio que el ser humano necesita para ser plenamente humano (Etxebarria, X. 1994). 

BIBLIOGRAFÍA - CARIDE, J.A. Y MEIRA, P. (2001): Educación Ambiental y desarrollo humano. Barcelona: Ariel.

- CASTELLS, (1998, II: 141): Globalización y el futuro de la educación: tendencias, desafíos y estrategias. UNESCO. Chile.

- CORTINA, A. (1990): Ecologismo y derecho de los pueblos. Claves, nº 8.

- DESCARTES, R. (1979): Discurso del método. Editorial Alianza. España – Madrid.

- ETXEBERRIA, X. (1994): La ética ante la crisis ecológica. Bakeaz, nº 5.

-  GIROUX (1997: 36): Educación ambiental. Congresos y asambleas. UNESCO.

- KANT, I. (1988): Lecciones de ética. Barcelona. Editorial Acribia. España – Madrid.

 







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